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jueves, 31 de mayo de 2012

¿Pertenece el Evangelio de María Magdalena al Nuevo Testamento?


¿Cuál es el Evangelio de María Magdalena?

También conocido como el Evangelio de María, es una obra gnóstica escrita en el siglo 2º alrededor de 120-180 d.C. Aunque supuestamente escrito por María Magdalena, de acuerdo a los eruditos modernos, este evangelio está realmente relacionado como escrito anónimamente por alguien de los círculos gnósticos. En el siglo 2º era común que los escritores anónimos le atribuyeran la autoría del escrito a una figura popular en el NT a sus evangelios para poder obtener credibilidad. El mismo fenómeno ocurre con el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Pedro, el Evangelio de Felipe y otros escritos del siglo 2º.
Solo algunos fragmentos del Evangelio de María se conservan hoy. Hubo aproximadamente 9 capítulos escritos originalmente en este evangelio, pero los capítulos 1 al 3, parte del 4 y 5 y del 6 al 8 están perdidos.
Debido a que fue escrito tardíamente, este evangelio no estuvo incluido en el canon del NT el cual está compuesto por libros escritos en el siglo 1º ya sea por los apóstoles o por compañeros de los apóstoles. Debido a las fechas tan tempranas y a la conexión con el histórico Jesús, los Evangelios del Nuevo Testamento nos dan un retrato mucho más confiables de Jesús que cualquier evangelio gnóstico, particularmente el de María Magdalena.

¿Qué enseña el Evangelio de María Magdalena?

  1. Este evangelio tiene una particular enseñanza que reemplaza a los discípulos hombres.
    1. En contraste, el Nuevo Testamento enseña que si alguien recibió instrucciones especiales fueron Pedro, Santiago y Juan, quienes fueron parte del círculo íntimo. Esto no niega que efectivamente María Magdalena recibió instrucciones del Señor, pero a ella no se le dio preeminencia sobre los otros seguidores de Jesús fueran hombres o mujeres.Este evangelio también enseña que el mundo está corrupto y será destruido.
  2. En contraste, el Nuevo Testamento enseña que el mundo material será hecho nuevamente.
    1. Tampoco enseña que el mundo es maligno en sí mismo. Por ejemplo, el cuerpo no es maligno, pero seremos resucitados físicamente (Cf. Lucas 24:39; Juan 2:19-21).

El Evangelio de Judas (130-170 D.C.)


El Evangelio de Judas fue desarrollado por una secta gnóstica en el segundo siglo después de Cristo y fue escrito originalmente en Griego alrededor de los años 130-170. Este solo hecho nos dice que no fue escrito por Judas mismo. La copia más antigua existente es un manuscrito Cóptico escrito en Sahidic (la última fase del antiguo idioma Egipcio) en el siglo cuarto o quinto.
El Evangelio de Judas está incluido en un manuscrito de papiro de 62 páginas que fue descubierto en Egipto durante los años 1950-1960. El traductor del Evangelio de Judas es Rodolphe Kasser de la Universidad de Ginebra, un líder erudito cóptico y los contenidos de éste deben ser liberados en Abril de 2006. Al momento de escribir este artículo (7 de Abril de 2006), la traducción completa del texto de este escrito pseudoepígrafo (falsamente atribuidos) no está disponible. Sin embargo, en CNN.com tenemos las siguientes citas:
  • “El recientemente traducido texto del documento empieza: ‘El registro secreto de la revelación que Jesús que habló en conversación con Judas Iscariote.’”
  • “En un pasaje clave, Jesús le dice a Judas: ‘Tú sobrepasarás a todos ellos. Porque sacrificarás al hombre que viste en mí.’”
  • Dicen los eruditos que: “Esto indica que Judas se ayudaría a liberarse espiritualmente ayudando a Jesús a liberarse de su carne física.”
  • “‘Aléjate de los otros y te diré los misterios del reino.’ Le dice Jesús a Judas, escogiéndolo a él en un estatus especial. ‘Mira, se te ha dicho todo. Levanta tus ojos y mira la nube y la luz dentro de ésta y las estrellas que la rodean. La estrella que lidera el camino es tu estrella.’”
  • “El texto termina con Judas entregando a Jesús ante los sumos sacerdotes y no incluye ninguna mención de la crucifixión o de la resurrección.”
De acuerdo a la Página Web de la National Geographic acerca de la página del Evangelio de Judas, dice que el recientemente descubierto evangelio es “Uno de los descubrimientos bíblicos más significantes del último siglo; un evangelio perdido que retaría todo lo que se ha creído acerca de la historia de Judas y su traición a Jesús.” De hecho, la National Geographic ha invertido una cantidad de dinero en su presentación.
“El profesor James Robinson, retirado de la Universidad Claremont Graduate dijo que ‘a principios de Noviembre aprendió que Kasser y muchos eruditos Europeos, Canadienses y de Estados Unidos habían firmado acuerdos con la Sociedad National Geographic para colaborar con un film documental y un artículo en la revista National Geographic para hacerlo público en la Semana de Pascua con una sucesión de tres libros.’”

¿Es auténtico el Evangelio de Judas?

El Evangelio de Judas aparentemente describe a Judas en términos favorables y es a quien se le encomienda llevar a cabo la obra de Dios aún cuando fue él quien traicionó a Jesús entregándolo a los líderes religiosos. Esto, claro está, contradice todo lo que fue escrito por los apóstoles en los evangelios de Mateo y Juan así como también aquellos evangelios escritos por Marcos y Lucas quienes estuvieron bajo la dirección de Pedro y de Juan.
El Evangelio de Judas cae en la categoría de los escritos pseudoepígrafos (falsamente atribuidos). Esto significa que el evangelio no es autentico sino sólo un escrito falso. De hecho, el evangelio no fue escrito ni siquiera por Judas, sino por una secta Gnóstica tardía seguidora de Judas. El Gnosticismo fue una herejía antigua que enseñó que la salvación se consigue a través del conocimiento esotérico. El Gnosticismo fue conocido en el tiempo de los escritos de las epístolas tardías del Nuevo Testamento; siendo lógicamente rechazadas por el apóstol Juan.
El antiguo escritor Ireneo (130-202 D.C.) en su obra llamada “Refutación de Todas las Herejías” dice que el evangelio de Judas fue una historia ficticia:
“Una vez más, otros declaran que Caín derivó su ser del Poder superior, y reconocen que Esaú, Coré, los Sodomitas, y todas esas personas están relacionadas entre sí. En este registro, ellos agregan, que han sido asediados por el Creador, aún cuando ninguno de ellos ha sufrido lesiones. Sofía tenía el hábito de llevarles a ellos lo que le pertenecía a ella. Ellos declaran que Judas el traidor estaba perfectamente informado de estas cosas, y que él solo, conociendo la verdad como ninguno de los otros la conoció, llevó a cabo el misterio de la traición; por él todas las cosas, tanto terrenales y celestiales, fueron puestas en confusión. Ellos producen una historia ficticia de esta clase, con la cual enfocan el Evangelio de Judas.”
Podemos concluir que el Evangelio de Judas no es auténtico, no es inspirado y que fue apropiadamente rechazado por la iglesia temprana como una representación de poca confianza e incorrecta de lo que realmente le sucedió a Judas.
Claro está, la queja contra esta opinión con frecuencia se levantará, como aquella de la iglesia temprana que simplemente rechazó cualquier cosa que se oponía a una idea preconcebida. Pero esta queja falla quedándose rezagada cuando entendemos que la iglesia temprana sabía cuales documentos habían sido escritos por los apóstoles y cuales no. Dios no cometió ningún error cuando guió a la Iglesia Cristiana a reconocer lo que era y lo que no era inspirado. El Evangelio de Judas nunca fue reconocido por la Iglesia como algo inspirado.

Apéndice

En Abril 9, la National Geographic sacó al aire el especial del Evangelio de Judas. Desafortunadamente, el especial estuvo por debajo del estándar tanto en su representación en el campo académico como en el argumento de la validez de los Evangelios del Nuevo Testamento así como también en el Evangelio de Judas. Éste no presentó evidencias rebatibles competentes contra sus sugerencias liberales e inexactas con relación a la formación del canon del Nuevo Testamento. El especial falló miserablemente para tratar adecuadamente con la formación del Canon del Nuevo Testamento, cómo habían llegado los evangelios, cómo sabíamos quienes los habían escrito y cuando fueron estos escritos, etc. Estuve bastante desilusionado. Aquí presento un rápido ejemplo de uno de los muchos problemas.
El programa de la National Geography presentó a un “erudito” que declaró que la mayoría de los expertos están de acuerdo en que los evangelios más tempranos no fueron escritos sino hasta alrededor del año 60 D.C. Pero el problema aquí fue que no ofreció ninguna sustentación para esta opinión. Segundo, la evidencia interna en los Evangelios y en el Libro de Hechos contradice la declaración del “erudito”. El Libro de los Hechos fue escrito por Lucas mucho después de que escribió el Evangelio de Lucas. Hechos es una historia de la temprana Iglesia Cristiana y no incluye los registros de “la persecución de los Cristianos por parte de Nerón en el 64 D.C. o las muertes de Santiago (62 D.C.), Pablo (64 D.C.) y Pedro (65 D.C.).”8 El Libro de Hechos es una recopilación de la historia temprana de la Iglesia. Uno pensaría que éste incluiría naturalmente la muerte de esas figuras tan importantes como Santiago, Pablo y Pedro si este hubiera sido escrito en cualquier momento después de sus muertes. Pero debido a que el Libro no incluye tal información parece ser que fue escrito, por lo menos, antes de la muerte de Santiago en 62 D.C. Vamos a ofrecer un número conservador de tres años antes de la muerte de Santiago lo que significaría que Hechos pudo haber sido escrito alrededor del 59 D.C. Esto significaría que el Evangelio de Lucas fue escrito años antes que Hechos. Vamos a escoger un número menor de cinco años antes que Hechos, lo cual colocaría al Evangelio alrededor del 54 D.C.
Adicionalmente, se está de acuerdo en que Marcos fue el primer evangelio escrito. Por lo tanto, Marcos fue antes que Lucas. Vamos ahora a escoger otro número menor a cinco años con lo cual, Marcos precedería a Lucas. Esto colocaría en forma razonable al Evangelio de Marcos en el 49 D.C. Éste es un estimativo conservador ya que podría ser que Marcos fue escrito mucho más temprano. Rápidamente podemos ver que la declaración hecha en el programa de que los evangelios no fueron escritos sino hasta sólo el 60 D.C. puede ser fácilmente refutado.
Entonces, la pregunta es: ¿Por qué la National Geography no produjo argumentos competentes de registros? Otro tema es con relación al Gnosticismo el cual no estuvo apropiadamente presentado. El Gnosticismo, básicamente declara que Dios no pudo venir encarnado. El programa sugirió que los Gnósticos eran Cristianos, pero esto, no puede ser ya que ellos contradicen una de las doctrinas fundamentales de la fe Cristiana; la cual, también fue enseñada en el Antiguo Testamento (Zac 12:10). Juan el apóstol y quien escribió 1ª Juan se dedicó al pensamiento inicial Gnóstico en el Capítulo 4 cuando denunció a aquellos (a los gnósticos) como anticristos los cuales negaban que Jesús hubiera “venido en la carne.” La National Geography falló miserablemente al representar la teología Cristiana y tergiversó el Gnosticismo, tratando de hacerlo parecer como si el sistema teológico Cristiano actual fuera solamente el resultado de una casualidad política.


miércoles, 30 de mayo de 2012

Razones del por qué los Apócrifos no pertenecen a la Biblia

Los Católicos y Protestantes están en desacuerdo con relación al número exacto de libros que pertenecen a las Escrituras del Antiguo Testamento. La disputa entre ellos es acerca de siete libros, parte de lo que es conocido como los Apócrifos: 1º y 2º Macabeos, Sirácides/Sirácida (Eclesiástico), Sabiduría (Sabiduría de Salomón),  Libro de Baruch, Tobit o Tobías, Judit y adiciones a Daniel y Ester.1 Sin embargo, existe un número de razones del por qué los Apócrifos del Antiguo Testamento no deberían ser parte del Canon o de los escritos estándares de la Escritura.

Rechazo de estos por parte de Jesús y los Apóstoles

1) No existen citas claras, definitivas en el Nuevo Testamento de los Apócrifos por parte de Jesús o de los apóstoles. Mientras que pueden haber alusiones a los Apócrifos en el Nuevo Testamento, no hay declaraciones autoritativas como “Así dice el Señor”, “Como está escrito”, o “Así dicen las Escrituras”. Hay referencias en el Nuevo Testamento a los pseudoepígrafos o libros con títulos falsos (Jud 14-15) y aún citas de fuentes paganas (Hch 17:22-34), pero ninguna de estas referencias son mencionadas como Escritura inspirada y son aún rechazadas por el Catolicismo Romano. En contraste, los escritores del Nuevo Testamento citan al Antiguo Testamento numerosas veces (Mateo 5; Lc 24:27; Jn 10:35), y usan frases como “Así dice el Señor”, “Como está escrito”, o “Así dicen las Escrituras”, indicando la aprobación de ellos en cuanto a la inspiración de Dios en la Escritura del Antiguo Testamento.
2) Implícitamente, Jesús rechazó los Apócrifos como Escritura al referirse al Canon Judío de la Escritura totalmente aceptado: “desde la sangre de Abel [Gn 4:8] hasta la sangre de Zacarías, [2 Cr 24:20] que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.” (Lucas 11:51; cf. Mateo 23:35).
En el Antiguo Testamento, particularmente en el Génesis, a Abel se le considera el primer mártir mientras que a Zacarías se le considera el último en el Libro de Crónicas. En el Canon Hebreo, el primer libro era Génesis y el último, Crónicas. Estos contenían todos los mismos 39 libros estándares aceptados hoy día por los Protestantes, pero arreglados de forma diferente. Por ejemplo, todos los 12 profetas menores (Desde Oseas hasta Malaquías) estaban contenidos en un solo libro. Esta es la razón por lo que hoy la Biblia Hebrea contiene sólo 24 libros. Cuando Jesús se refirió desde Abel a Zacarías, estaba plasmando todo el Canon de las Escrituras Hebreas el cual incluía los mismos 39 libros que hoy aceptan los Protestantes. Por lo tanto e implícitamente, Jesús rechazó toda escritura apócrifa.

Rechazo de estos por parte de la Comunidad Judía

3) Los “oráculos de Dios” le fueron dados a los Judíos (Ro 3:2) y ellos rechazaron los Apócrifos del Antiguo Testamento como parte de esta revelación inspirada. De forma interesante, Jesús tuvo muchas discusiones con los Judíos, pero nunca discutió con ellos con relación al alcance de la revelación inspirada de Dios.2
4) Los Rollos del Mar Muerto no suministran comentario alguno de los Apócrifos, sin embargo, sí suministran comentarios de algunos de los libros Judíos del Antiguo Testamento. Esto probablemente indica que la comunidad Judía de los Esenios no los consideraron tan importantes como los libros Judíos del AT.
5) Muchos Judíos en la antigüedad rechazaron los Apócrifos como Escritura, incluido Filo. Josefo explícitamente los rechazó y enumeró el Canon Hebreo en 22 libros.3 De hecho, la comunidad Judía reconocía que los dones proféticos habían cesado en Israel antes que los Apócrifos fueran escritos.

Rechazo de estos por parte de algunos en el Catolicismo Romano

6) El Catolicismo Romano no siempre ha aceptado los Apócrifos. Estos, fueron oficialmente aceptados en 1.546 en el Concilio de Trento, y fue más una reacción negativa de los Romanos hacia la Reforma Protestante.4
7) Muchos Padres de la Iglesia rechazaron los Apócrifos como Escritura así como muchos otros los utilizaron con propósitos devocionales. Por ejemplo, Jerónimo, el gran erudito Bíblico y traductor de la Vulgata Latina, sin embargo rechazó los Apócrifos como Escritura, y supuestamente bajo presión le tocó traducirlos urgentemente. De hecho, la mayoría de los Padres de la Iglesia en los primeros cuatro siglos rechazaron los Apócrifos. Junto con Jerónimo, se incluyen nombre como Orígenes, Cirilo de Jerusalén y Atanasio.
8) Los libros Apócrifos fueron colocados en la Biblia antes y después del Concilio de Trento, pero fueron colocados en una sección separada ya que estos no eran igual en autoridad. Aun cuando son usados como devocionales, nunca reemplazarán la inspiración de la Palabra de Dios.

Falsas Enseñanzas

9) Los Apócrifos contienen un número amplio de falsas enseñanzas (Ver: Errores en los Apócrifos):
  • La aceptación de usar magia:
    • Tobit 6:5-8: “El ángel añadió: «Abre el pez, sácale la hiel, el corazón y el hígado y guárdatelo, y tira los intestinos; porque su hiel, su corazón y su hígado son remedios útiles». 6 El joven abrió el pez y tomó la hiel, el corazón y el hígado. Asó parte del pez y lo comió, salando el resto. Luego continuaron su camino, los dos juntos, hasta cerca de Media. 7 Preguntó entonces el muchacho al ángel: «Hermano Azarías, ¿qué remedios hay en el corazón, el hígado y la hiel del pez?» 8 Le respondió: «Si se quema el corazón o el hígado del pez ante un hombre o una mujer atormentados por un demonio o un espíritu malo, el humo ahuyenta todo mal y le hace desaparecer para siempre.”
  • La limosna libra de la muerte:
    • Tobit 4:10: “Porque la limosna libra de la muerte e impide caer en las tinieblas:”
    • Tobit 12:9: “La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los que dan limosna gozarán de una larga vida.”
  • Los ángeles ni son santos ni son benditos:
    • Tobit 11:14: “Y añadió:"¡Bendito sea Dios!
 ¡Bendito sea su gran Nombre! ¡Benditos sean todos sus santos ángeles! ¡Que su gran Nombre esté sobre nosotros!
 ¡Benditos sean los ángeles
por todos los siglos! ”.
  • La Iglesia Católica Romana reza por los muertos y enseña a ofrecer dinero para sacrificio de los pecados como se enseña en este libro Apócrifo:
    • 2º Macabeos 12: 42-43: “y rezaron al Señor para que perdonara totalmente ese pecado a sus compañeros muertos. El valiente Judas exhortó a sus hombres a que evitaran en adelante tales pecados, pues acababan de ver con sus propios ojos lo que sucedía a los que habían pecado. 43. Efectuó entre sus soldados una colecta y entonces envió hasta dos mil monedas de plata a Jerusalén a fin de que allí se ofreciera un sacrificio por el pecado. Todo esto lo hicieron muy bien inspirados por la creencia de la resurrección,”

Los libros Apócrifos no son proféticos ni contienen profecía

Los libros Apócrifos no comparten muchas de las características de los libros Canónicos: No son proféticos, en estos, no existe ninguna confirmación sobrenatural de alguno de sus escritores, no hay profecía, ninguna revelación real acerca del Mesías, no son mencionados como autoritativos por alguno de los libros proféticos escritos después de estos y aun reconocen que no había profetas en Israel en el tiempo en que fueron escritos:
  • 1º Macabeos 9:27: “Fue una gran prueba en Israel, como nunca se había visto desde que terminó el tiempo de los profetas.”; 14:41: “También el rey tomó en cuenta el que los judíos y los sacerdotes habían resuelto que Simón fuera su jefe y Sumo Sacerdote hasta la aparición de un profeta digno de fe.” (Énfasis Añadido).

Mitos acerca de los Libros Perdidos del Nuevo Testamento

Existe cierto número de mitos populares acerca de estos supuestos “evangelios perdidos” los cuales no se encuentran en el Nuevo Testamento. A continuación presentamos una respuesta a esas equivocaciones generales.
Mito # 1: Los Evangelios Perdidos deberían estar en el Nuevo Testamento.
Contrario a las afirmaciones de algunos, no existen cientos de evangelios que fueron escritos acerca de Jesús en el 1º siglo. La Iglesia primitiva solo tuvo acceso a cuatro Evangelios en el 1º siglo: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Esta es la razón por la que sólo hay cuatro Evangelios en el Nuevo Testamento. El simple hecho es que no existió ningún evangelio en el 1º siglo diferente a los mencionados anteriormente.
Aún más, el criterio que la Iglesia temprana usó para descubrir cuáles libros eran de Dios, incluyó lo siguiente:

  1. Apostolado: ¿Fue un libro escrito por un apóstol o asociado de un apóstol de Jesús?
    1. Este fue el criterio principal para permitir que un libro estuviera en el canon de la Escritura. Si un libro fue escrito por un apóstol o un asociado de un apóstol —como por ejemplo, Marcos estuvo asociado con Pedro y Lucas con Pablo— entonces el libro podría estar en el canon. Un apóstol era alguien que había visto a Jesús resucitado y quien había tenido una comunión intima con Jesús (1ª Corintios 9:1: “¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?”). Sin embargo, si el libro fue escrito unos 100 años después del tiempo de Jesús —como es el caso de la mayoría de los Evangelios Gnósticos incluyendo el Evangelio de Tomas, el Evangelio de Pedro, etc.— entonces, tales libros no fueron obviamente escritos por un apóstol y no deberían estar en el canon. El ultimo apóstol que vivió fue Juan, que murió alrededor del 100 d. C. Cualquier epístola escrita después de ese tiempo no era definitivamente apostólica.
  2. Consistencia: ¿Estaba el libro de acuerdo con los escritos originales?
    1. Otro criterio utilizado fue si tal o cual libro estaba de acuerdo con los libros originales del Nuevo Testamento. Por ejemplo, el Libro de Santiago fue cuestionado porque hubo algunas dudas de que el mismo estuviera de acuerdo con los escritos de Pablo; por ejemplo, con Romanos y Gálatas. Nadie cuestionaría seriamente si Pablo realmente escribió un número determinado de epístolas como Romanos, 1ª y 2ª Corintios, Gálatas, Filipenses y 1ª Tesalonicenses. Curiosamente, si no tuviéramos el resto de libros del Nuevo Testamento, probablemente podríamos establecer la mayoría de nuestra doctrina Cristiana fundamental ¡sólo con el libro de Romanos!
  3. Universalidad: ¿Circuló el libro entre varias iglesias?
    1. Menos importante, pero se considera también como criterio, fue si un libro circuló en varias de las iglesias existentes de la época. Este criterio fue conocido como universalidad. Esto ayudaría a los líderes de las iglesias a conocer dónde se originó el Evangelio o la carta para así trazar sus raíces y determinar si el libor era apostólico.
Mito # 2: Los Evangelio Perdidos enseñan que Jesús era sólo un hombre.
En realidad, muchos de los “evangelios perdidos” o “evangelios gnósticos” enseñan que Jesús era Dios, pero no un hombre. Esta herejía conocida como Docetismo, era frecuente en el 2º siglo, pero posiblemente ya se estaba gestando desde el 1º siglo. De hecho, el conocido Evangelio de Tomás enseña que Jesús es un maestro divino, pero es muy dudoso que enseñe incluso si Jesús es humano. Muchos de los evangelios de la infancia, como el Evangelio de la Infancia de Tomás, etc., fueron escritos para explicar cómo Jesús no era básicamente humano al describir a un niño Jesús llevando a cabo milagros.

Mito # 3: Los Evangelios Perdidos son anteriores a los Evangelios del Nuevo Testamento y/o las Epístolas.
Hoy día, la gran mayoría de los eruditos de la crítica, argumentan que los Evangelios del Nuevo Testamento son anteriores a todos los otros “evangelios perdidos” en su forma actual. De otro lado, algunos eruditos argumentan que puede existir uno o dos dichos en el Evangelio de Tomás o en el Evangelio de la Verdad, etc., que podría fecharse al 1º siglo, y posiblemente aún hasta el tiempo de Jesús. Sin embargo, la mayoría de estos eruditos ven estos Evangelios como adornos finales de las historias en los Evangelios. Por ejemplo, vea cómo los Evangelios de la infancia de Jesús adornan las historias de Su infancia y cómo el Evangelio de Pedro adorna los registros de la resurrección de Jesús (Ver: ¿Pertenece el Evangelio de Pedro al Nuevo Testamento?).

Mito # 4: La Iglesia Temprana sólo recogió esos Evangelios que estaban de acuerdo con sus creencias teológicas.
Es cierto que la Iglesia Temprana permitió ciertos libros en el canon porque los mismos estaban de acuerdo con sus creencias. Sin embargo, sus creencias estaban basadas en una lista indiscutible de libros del Nuevo Testamento tales como los cuatro Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) y las cartas principales de Pablo (Romanos, 1ª y 2ª Corintios, Gálatas, Filipenses y 1ª Tesalonicenses). La Iglesia Temprana no fue arbitraria al tomar estas decisiones, sino que tuvo en consideración los tres criterios mencionados anteriormente: apostolado, consistencia y universalidad.

Mito # 5: El Concilio de Nicea (325 d. C.) determinó cuáles libros deberían estar en el Nuevo Testamento.
El Concilio de Nicea no trató con preguntas canónicas o preguntas relacionadas acerca de cuáles libros deberían pertenecer al Nuevo Testamento. Más bien, trató con una herejía conocida como el Arrianismo —sostenida por los Testigos de Jehová y el Cristadelfianismo— la cual enseña que Jesús era un hombre pero no Dios. La lista final de los 27 libros que conforman el Nuevo Testamento procedían en realidad del Obispo Atanasio en el 367 d. C. Sin embargo, la mayoría de los libros en el Nuevo Testamento ya eran aceptados y usados por varias iglesias antes de esto. De hecho, el Obispo Ireneo escribió alrededor del 180 d. C. acerca de los cuatro Evangelios al ser comparados con las cuatro direcciones del viento. Otros escritores del 2º siglo también estaban usando ampliamente los escritos del Nuevo Testamento quienes se incluían entre otros: Ignacio, Policarpo, Justino Mártir, Papías y Atenágoras.1
Fuentes
  • J. Ed Komoszewski, M. James Sawyer, y Daniel B. Wallace, “Reinventando a Jesús: Lo que el Código de Da Vinci y Otras Novelas Especulativas No le Dicen”, (“Reinventing Jesus: What the Davinci Code and Other Novel Speculations Don't Tell You”), Grand Rapids: Kregel, 2006.

¿Pertenecen estos libros perdidos a la Biblia?

Hay mucho de que hablar acerca de los libros perdidos de la Biblia. Desde los cultos de la Nueva Era, las personas hacen toda clase de reclamos acerca del porqué la Biblia no cuenta con ciertos libros, libros que ayudarían a las personas a justificar la esperanza en la que ellos creen. Algunas veces las personas reclaman que la Biblia fue editada para eliminar la reencarnación, las enseñanzas de planos más altos de la existencia, dioses diferentes, la adoración de los antepasados, la “expiación” con la naturaleza.
Los “libros perdidos” nunca estuvieron perdidos. Estos tan mal llamados libros perdidos ya eran conocidos por los Judíos en la época del Antiguo Testamento y por los Cristianos en el Nuevo Testamento y nunca fueron considerados como parte de la Escritura. No estuvieron perdidos ni tampoco fueron quitados de la Biblia ya que para empezar, nunca estuvieron en esta.

Estos supuestos libros perdidos no fueron incluidos en la Biblia por muchas razones. Les faltaba la autoría apostólica o profética; no reclaman ser Palabra de Dios; contienen conceptos no bíblicos tales como rezarle a los muertos como en 2º Macabeos 12:45-46; o contienen serias discrepancias históricas.
Aún así, la iglesia Católica Romana ha agregado algunos de estos libros al canon de la escritura de ellos. En 1546, y debido mayormente a la respuesta de la Reforma, la iglesia Católica Romana autorizó muchos más libros para incluirlos en su escritura siendo conocidos como apócrifos. La palabra apócrifo significa escondido. Esta es usada en sentido general para describir una lista de libros escritos por algunos Judíos entre los años 300 y 100 A.C. Más específicamente, se usa para los 7 libros adicionales aceptados por la iglesia Católica como inspirados. La lista completa de los libros apócrifos es: 1º y 2º Esdras, Tobías, Judit, el Resto de Ester, La Sabiduría de Salomón, Sirac (También titulado Eclesiástico), Baruc, La Carta de Jeremías, La Canción de los Tres Jóvenes, Susana, Bel y el Dragón, Las Adiciones de Daniel, La Oración de Manases, y 1º y 2º de Macabeos. Los libros aceptados como inspirados e incluidos en la Biblia de la iglesia Católica Romana son Tobías, Judit, 1º y 2º Macabeos, La Sabiduría de Salomón, Sirac (También titulado Eclesiástico), y Baruc.

Los libros Seudoepigráficos son “escritos falsos”. Existe una colección de escritos tempranos tanto Judíos como “Cristianos” compuestos entre 200 A.C. y 200 D.C. Aún cuando eran bien conocidos nunca fueron considerados como escritura inspirada.
Los libros Deuterocanónicos (Apócrifos) son aquellos libros que fueron incluidos en la Septuaginta Griega (LXX) pero no incluidos en la Biblia Hebrea. Los libros Deuterocanónicos reconocidos son: “Tobías, Judit, La Sabiduría de Salomón, Eclesiásticos (También llamado Sirac o Ben Sira), Baruc (incluye la Carta de Jeremías),  1º Macabeos (110 A.C.), y 2º Macabeos (119-170 A.C.), y adiciones de los libros de Ester y Daniel. El canon de la comunidad Griega Ortodoxa también incluye 1º Esdras, la Oración de Manases, Salmo 252, y 3º Macabeos, con 4º Macabeos como un apéndice.