miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Pertenecen estos libros perdidos a la Biblia?

Hay mucho de que hablar acerca de los libros perdidos de la Biblia. Desde los cultos de la Nueva Era, las personas hacen toda clase de reclamos acerca del porqué la Biblia no cuenta con ciertos libros, libros que ayudarían a las personas a justificar la esperanza en la que ellos creen. Algunas veces las personas reclaman que la Biblia fue editada para eliminar la reencarnación, las enseñanzas de planos más altos de la existencia, dioses diferentes, la adoración de los antepasados, la “expiación” con la naturaleza.
Los “libros perdidos” nunca estuvieron perdidos. Estos tan mal llamados libros perdidos ya eran conocidos por los Judíos en la época del Antiguo Testamento y por los Cristianos en el Nuevo Testamento y nunca fueron considerados como parte de la Escritura. No estuvieron perdidos ni tampoco fueron quitados de la Biblia ya que para empezar, nunca estuvieron en esta.

Estos supuestos libros perdidos no fueron incluidos en la Biblia por muchas razones. Les faltaba la autoría apostólica o profética; no reclaman ser Palabra de Dios; contienen conceptos no bíblicos tales como rezarle a los muertos como en 2º Macabeos 12:45-46; o contienen serias discrepancias históricas.
Aún así, la iglesia Católica Romana ha agregado algunos de estos libros al canon de la escritura de ellos. En 1546, y debido mayormente a la respuesta de la Reforma, la iglesia Católica Romana autorizó muchos más libros para incluirlos en su escritura siendo conocidos como apócrifos. La palabra apócrifo significa escondido. Esta es usada en sentido general para describir una lista de libros escritos por algunos Judíos entre los años 300 y 100 A.C. Más específicamente, se usa para los 7 libros adicionales aceptados por la iglesia Católica como inspirados. La lista completa de los libros apócrifos es: 1º y 2º Esdras, Tobías, Judit, el Resto de Ester, La Sabiduría de Salomón, Sirac (También titulado Eclesiástico), Baruc, La Carta de Jeremías, La Canción de los Tres Jóvenes, Susana, Bel y el Dragón, Las Adiciones de Daniel, La Oración de Manases, y 1º y 2º de Macabeos. Los libros aceptados como inspirados e incluidos en la Biblia de la iglesia Católica Romana son Tobías, Judit, 1º y 2º Macabeos, La Sabiduría de Salomón, Sirac (También titulado Eclesiástico), y Baruc.

Los libros Seudoepigráficos son “escritos falsos”. Existe una colección de escritos tempranos tanto Judíos como “Cristianos” compuestos entre 200 A.C. y 200 D.C. Aún cuando eran bien conocidos nunca fueron considerados como escritura inspirada.
Los libros Deuterocanónicos (Apócrifos) son aquellos libros que fueron incluidos en la Septuaginta Griega (LXX) pero no incluidos en la Biblia Hebrea. Los libros Deuterocanónicos reconocidos son: “Tobías, Judit, La Sabiduría de Salomón, Eclesiásticos (También llamado Sirac o Ben Sira), Baruc (incluye la Carta de Jeremías),  1º Macabeos (110 A.C.), y 2º Macabeos (119-170 A.C.), y adiciones de los libros de Ester y Daniel. El canon de la comunidad Griega Ortodoxa también incluye 1º Esdras, la Oración de Manases, Salmo 252, y 3º Macabeos, con 4º Macabeos como un apéndice.

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